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Lámparas de infrarrojos

Las lámparas de infrarrojos aplican calor terapéutico por radiación electromagnética sobre la zona a tratar. En fisioterapia y rehabilitación se usan para preparar el tejido antes de la terapia manual, aliviar contracturas, dolor muscular y articular, y mejorar la circulación local mediante vasodilatación superficial. Son una de las técnicas más sencillas de termoterapia y no requieren contacto con la piel.

El infrarrojo terapéutico es de tipo A (longitud de onda 750-1.500 nm), que es el que penetra mejor en los tejidos. La penetración real es modesta (entre 0,3 y 2,5 mm según potencia y distancia), pero el calor acumulado durante la sesión llega a capas más profundas por conducción.

¿Para qué sirve una lámpara de infrarrojos en fisioterapia?

El efecto principal es termoterapia superficial: el calor produce vasodilatación, aumenta el flujo sanguíneo en la zona y reduce el tono muscular. Esto se traduce en aplicaciones concretas dentro de la consulta de fisioterapia o el uso doméstico bajo indicación profesional.

  • Preparación previa al masaje y a la terapia manual: el calor relaja la musculatura y facilita el trabajo del fisioterapeuta.
  • Alivio de contracturas musculares, dolor lumbar crónico y rigidez articular.
  • Tendinitis crónicas y procesos no agudos, como tratamiento complementario al ejercicio terapéutico.
  • Dolor reumático y artrosis: el calor reduce la sensación dolorosa y mejora la movilidad.
  • Recuperación deportiva post-esfuerzo, una vez pasada la fase inflamatoria aguda.
  • Apoyo al tratamiento de algunos cuadros respiratorios y otorrinolaringológicos por el efecto descongestivo del calor.

No es un tratamiento aislado ni una cura: funciona como complemento dentro de un plan de fisioterapia más amplio.

¿Cuánto tiempo se debe aplicar la lámpara de infrarrojos?

Una sesión típica dura entre 10 y 20 minutos. La referencia clínica es mantener la zona tratada entre 40 y 45 °C durante al menos 5 minutos, que es el umbral para obtener efecto terapéutico. La distancia recomendada entre lámpara y piel está entre 40 y 60 cm, perpendicular a la zona, ajustada hasta que el calor se sienta agradable y nunca quemante.

Si es la primera sesión, mejor empezar por 10-12 minutos y aumentar progresivamente. La piel debe vigilarse cada 5 minutos para descartar enrojecimiento excesivo. La frecuencia habitual es una sesión diaria o en días alternos durante 2 a 4 semanas; si no hay mejoría en ese plazo, conviene reevaluar con un fisioterapeuta.

Cómo elegir la potencia: 100W, 150W, 250W o 300W

La potencia condiciona la intensidad del calor y la distancia de uso, no la profundidad de penetración por sí sola. Estas son las gamas habituales:

PotenciaUso típicoDistancia orientativaSesiones
100 WDoméstico, zonas pequeñas (cuello, rostro, hombros)30-40 cm10-15 min
150 WDoméstico-profesional, zonas medianas40-50 cm10-20 min
250-275 WProfesional fisioterapia, zonas amplias (lumbar, espalda)50-60 cm15-20 min
300 WProfesional, sesiones largas y zonas grandes60-75 cm15-30 min

Para uso en domicilio bastan 100-150 W. Las consultas de fisioterapia profesional suelen trabajar con 250-300 W porque permiten más distancia y mejor cobertura de zonas grandes como la espalda completa. La bombilla de repuesto debe coincidir con la potencia máxima admitida por la lámpara: una bombilla de 250 W en un equipo dimensionado para 150 W puede dañar el reflector.

Modelos del catálogo

Selección de lámparas disponibles, agrupadas por perfil de uso:

  • Beurer IL-11 y IL-21: dos lámparas compactas de uso doméstico, ligeras y de inflado rápido. La IL-11 es la opción de entrada; la IL-21 añade más superficie de emisión.
  • Beurer IL-35: doméstica con temporizador de 3 etapas, 5 ángulos de inclinación y cabezal regulable. Pensada para autoaplicación en casa con sesiones programadas.
  • KHÖNS IK250: lámpara con temporizador digital y selección de intensidad térmica, regulable en altura. Cubre el rango doméstico-profesional.
  • Medisana IR 300: 300 W de potencia, orientada a uso terapéutico continuado para musculatura amplia.
  • Mimsal LS Infra 150: lámpara de 150 W de carácter terapéutico, equilibra precio y prestaciones para consulta y domicilio.
  • Lámpara THERAP: modelo genérico de 275 W ampliamente usado en consultas de fisioterapia. Bombilla de repuesto disponible en catálogo.

Bombillas de infrarrojos y repuestos

La bombilla es el componente que se desgasta. Una bombilla de infrarrojos tiene una vida útil aproximada de 1.500-2.000 horas según fabricante y uso. Las potencias estándar de repuesto que mantenemos en catálogo son 100 W, 150 W, 250 W y 275 W.

Para sustituir la bombilla con seguridad: desconectar la lámpara y dejar enfriar al menos 15 minutos. No tocar el cristal con los dedos (la grasa cutánea acorta la vida útil) y verificar que la potencia coincide con la admitida por el equipo.

Disponemos de bombillas compatibles con la lámpara THERAP y con otros modelos genéricos del mercado. Si tu lámpara es de marca, conviene usar la bombilla original del fabricante para no perder la garantía.

Contraindicaciones de la lámpara de infrarrojos

El infrarrojo terapéutico es una técnica segura cuando se respetan tiempos, distancias y contraindicaciones. La aplicación sobre ciertas zonas o en presencia de algunas patologías está desaconsejada:

  • Procesos inflamatorios agudos con calor local y enrojecimiento. En las primeras 48-72 horas tras un esguince o golpe es preferible aplicar frío, no calor.
  • Trastornos cardiovasculares no compensados, insuficiencia cardíaca o alteraciones graves de la presión arterial.
  • Embarazo: no aplicar nunca sobre el abdomen ni la zona lumbar baja.
  • Zonas con alteración de la sensibilidad cutánea (neuropatías, posquirúrgico inmediato, pacientes con diabetes mal controlada): el paciente no detecta la quemadura a tiempo.
  • Tumores activos, hemorragias activas, varices con tromboflebitis o derrames articulares recientes.
  • Aplicación sobre los ojos: protegerlos siempre con gafas opacas o paño grueso.
  • Niños pequeños y personas con deterioro cognitivo: solo bajo supervisión profesional continua.

En presencia de osteosíntesis metálicas (placas, tornillos) hay que controlar especialmente la temperatura: el metal acumula calor y puede superar los 41 °C en los tejidos circundantes, con riesgo de quemadura interna. Si tienes dudas sobre una patología propia, consulta con tu fisioterapeuta o médico antes de iniciar el tratamiento.

Cómo usar la lámpara con seguridad

Estas son las pautas básicas para evitar quemaduras y aprovechar la sesión:

  • Colocar la lámpara perpendicular a la zona, a 40-60 cm de distancia según potencia.
  • Descubrir la piel: el calor debe incidir directamente, no a través de la ropa.
  • Proteger los ojos si la zona tratada está cerca de la cara.
  • Empezar con sesiones de 10-12 minutos, ampliar progresivamente hasta 20 minutos máximo.
  • El calor debe ser tolerable y agradable. Si aparece ardor, quemazón o enrojecimiento intenso, alejar la lámpara o terminar la sesión. Vigilar la piel cada 5 minutos.
  • Hidratarse antes y después de la sesión: la vasodilatación favorece la pérdida de líquidos.
  • Esperar al menos 30 minutos antes de aplicar frío o ducharse con agua fría sobre la zona.

El equipo debe colocarse sobre una superficie estable o usar un modelo con pie de ruedas si se va a mover entre pacientes. Tras la sesión, dejar enfriar la lámpara antes de guardarla.

Preguntas frecuentes

¿Qué beneficios tiene la lámpara de infrarrojos?

Produce vasodilatación local, aumenta el flujo sanguíneo en la zona tratada, relaja la musculatura y reduce la sensación de dolor. En fisioterapia se usa para preparar el tejido antes del masaje, aliviar contracturas y procesos crónicos de dolor articular y muscular. Es un tratamiento complementario, no una solución única.

¿Cuánto tiempo se debe poner la lámpara infrarroja?

Entre 10 y 20 minutos por sesión. La referencia clínica es alcanzar 40-45 °C en la zona durante al menos 5 minutos. En la primera aplicación es recomendable empezar por 10-12 minutos y aumentar progresivamente según tolerancia.

¿Qué distancia debe haber entre la lámpara y la piel?

Entre 40 y 60 cm para potencias de 100-150 W, y entre 50 y 75 cm para 250-300 W. La lámpara debe quedar perpendicular a la zona tratada. El calor tiene que ser agradable y nunca producir sensación de quemazón.

¿Qué potencia de lámpara necesito para uso doméstico?

Para uso en casa bastan 100-150 W. Los modelos de 250-300 W son típicos de consulta profesional porque cubren zonas amplias como la espalda completa y permiten trabajar a más distancia. La bombilla de repuesto debe coincidir con la potencia máxima admitida por el equipo.

¿Es buena la lámpara de infrarrojos para el dolor articular?

El calor superficial reduce el dolor articular crónico y la rigidez en procesos como artrosis o tendinopatías no agudas, al producir vasodilatación y relajar la musculatura periarticular. En procesos agudos con inflamación, calor local y enrojecimiento, el infrarrojo está contraindicado: en esa fase se aplica frío.

¿Es lo mismo luz roja que luz infrarroja?

No. La luz roja visible es la franja del espectro entre 620 y 750 nm; la radiación infrarroja terapéutica tipo A está entre 750 y 1.500 nm (no visible). Muchas lámparas terapéuticas emiten parte de luz roja visible junto con el infrarrojo, por eso se ven anaranjadas, pero el efecto de calor procede del infrarrojo, no de la luz roja.

Para complementar la termoterapia en consulta o domicilio, en el mismo cluster encuentras los equipos de termoterapia (parafina, hidrocollator) y las bolsas y compresas de frío y calor para aplicación directa. Para tratamientos eléctricos complementarios revisa la categoría de electroterapia, y para ver toda la sección de tratamiento por temperatura accede al padre termoterapia y crioterapia.

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Las lámparas de infrarrojos aplican calor terapéutico por radiación electromagnética sobre la zona a tratar. En fisioterapia y rehabilitación se usan para preparar el tejido antes de la terapia manual, aliviar contracturas, dolor muscular y articular, y mejorar la circulación local mediante vasodilatación superficial. Son una de las técnicas más sencillas de termoterapia y no requieren contacto con la piel.

El infrarrojo terapéutico es de tipo A (longitud de onda 750-1.500 nm), que es el que penetra mejor en los tejidos. La penetración real es modesta (entre 0,3 y 2,5 mm según potencia y distancia), pero el calor acumulado durante la sesión llega a capas más profundas por conducción.

¿Para qué sirve una lámpara de infrarrojos en fisioterapia?

El efecto principal es termoterapia superficial: el calor produce vasodilatación, aumenta el flujo sanguíneo en la zona y reduce el tono muscular. Esto se traduce en aplicaciones concretas dentro de la consulta de fisioterapia o el uso doméstico bajo indicación profesional.

  • Preparación previa al masaje y a la terapia manual: el calor relaja la musculatura y facilita el trabajo del fisioterapeuta.
  • Alivio de contracturas musculares, dolor lumbar crónico y rigidez articular.
  • Tendinitis crónicas y procesos no agudos, como tratamiento complementario al ejercicio terapéutico.
  • Dolor reumático y artrosis: el calor reduce la sensación dolorosa y mejora la movilidad.
  • Recuperación deportiva post-esfuerzo, una vez pasada la fase inflamatoria aguda.
  • Apoyo al tratamiento de algunos cuadros respiratorios y otorrinolaringológicos por el efecto descongestivo del calor.

No es un tratamiento aislado ni una cura: funciona como complemento dentro de un plan de fisioterapia más amplio.

¿Cuánto tiempo se debe aplicar la lámpara de infrarrojos?

Una sesión típica dura entre 10 y 20 minutos. La referencia clínica es mantener la zona tratada entre 40 y 45 °C durante al menos 5 minutos, que es el umbral para obtener efecto terapéutico. La distancia recomendada entre lámpara y piel está entre 40 y 60 cm, perpendicular a la zona, ajustada hasta que el calor se sienta agradable y nunca quemante.

Si es la primera sesión, mejor empezar por 10-12 minutos y aumentar progresivamente. La piel debe vigilarse cada 5 minutos para descartar enrojecimiento excesivo. La frecuencia habitual es una sesión diaria o en días alternos durante 2 a 4 semanas; si no hay mejoría en ese plazo, conviene reevaluar con un fisioterapeuta.

Cómo elegir la potencia: 100W, 150W, 250W o 300W

La potencia condiciona la intensidad del calor y la distancia de uso, no la profundidad de penetración por sí sola. Estas son las gamas habituales:

PotenciaUso típicoDistancia orientativaSesiones
100 WDoméstico, zonas pequeñas (cuello, rostro, hombros)30-40 cm10-15 min
150 WDoméstico-profesional, zonas medianas40-50 cm10-20 min
250-275 WProfesional fisioterapia, zonas amplias (lumbar, espalda)50-60 cm15-20 min
300 WProfesional, sesiones largas y zonas grandes60-75 cm15-30 min

Para uso en domicilio bastan 100-150 W. Las consultas de fisioterapia profesional suelen trabajar con 250-300 W porque permiten más distancia y mejor cobertura de zonas grandes como la espalda completa. La bombilla de repuesto debe coincidir con la potencia máxima admitida por la lámpara: una bombilla de 250 W en un equipo dimensionado para 150 W puede dañar el reflector.

Modelos del catálogo

Selección de lámparas disponibles, agrupadas por perfil de uso:

  • Beurer IL-11 y IL-21: dos lámparas compactas de uso doméstico, ligeras y de inflado rápido. La IL-11 es la opción de entrada; la IL-21 añade más superficie de emisión.
  • Beurer IL-35: doméstica con temporizador de 3 etapas, 5 ángulos de inclinación y cabezal regulable. Pensada para autoaplicación en casa con sesiones programadas.
  • KHÖNS IK250: lámpara con temporizador digital y selección de intensidad térmica, regulable en altura. Cubre el rango doméstico-profesional.
  • Medisana IR 300: 300 W de potencia, orientada a uso terapéutico continuado para musculatura amplia.
  • Mimsal LS Infra 150: lámpara de 150 W de carácter terapéutico, equilibra precio y prestaciones para consulta y domicilio.
  • Lámpara THERAP: modelo genérico de 275 W ampliamente usado en consultas de fisioterapia. Bombilla de repuesto disponible en catálogo.

Bombillas de infrarrojos y repuestos

La bombilla es el componente que se desgasta. Una bombilla de infrarrojos tiene una vida útil aproximada de 1.500-2.000 horas según fabricante y uso. Las potencias estándar de repuesto que mantenemos en catálogo son 100 W, 150 W, 250 W y 275 W.

Para sustituir la bombilla con seguridad: desconectar la lámpara y dejar enfriar al menos 15 minutos. No tocar el cristal con los dedos (la grasa cutánea acorta la vida útil) y verificar que la potencia coincide con la admitida por el equipo.

Disponemos de bombillas compatibles con la lámpara THERAP y con otros modelos genéricos del mercado. Si tu lámpara es de marca, conviene usar la bombilla original del fabricante para no perder la garantía.

Contraindicaciones de la lámpara de infrarrojos

El infrarrojo terapéutico es una técnica segura cuando se respetan tiempos, distancias y contraindicaciones. La aplicación sobre ciertas zonas o en presencia de algunas patologías está desaconsejada:

  • Procesos inflamatorios agudos con calor local y enrojecimiento. En las primeras 48-72 horas tras un esguince o golpe es preferible aplicar frío, no calor.
  • Trastornos cardiovasculares no compensados, insuficiencia cardíaca o alteraciones graves de la presión arterial.
  • Embarazo: no aplicar nunca sobre el abdomen ni la zona lumbar baja.
  • Zonas con alteración de la sensibilidad cutánea (neuropatías, posquirúrgico inmediato, pacientes con diabetes mal controlada): el paciente no detecta la quemadura a tiempo.
  • Tumores activos, hemorragias activas, varices con tromboflebitis o derrames articulares recientes.
  • Aplicación sobre los ojos: protegerlos siempre con gafas opacas o paño grueso.
  • Niños pequeños y personas con deterioro cognitivo: solo bajo supervisión profesional continua.

En presencia de osteosíntesis metálicas (placas, tornillos) hay que controlar especialmente la temperatura: el metal acumula calor y puede superar los 41 °C en los tejidos circundantes, con riesgo de quemadura interna. Si tienes dudas sobre una patología propia, consulta con tu fisioterapeuta o médico antes de iniciar el tratamiento.

Cómo usar la lámpara con seguridad

Estas son las pautas básicas para evitar quemaduras y aprovechar la sesión:

  • Colocar la lámpara perpendicular a la zona, a 40-60 cm de distancia según potencia.
  • Descubrir la piel: el calor debe incidir directamente, no a través de la ropa.
  • Proteger los ojos si la zona tratada está cerca de la cara.
  • Empezar con sesiones de 10-12 minutos, ampliar progresivamente hasta 20 minutos máximo.
  • El calor debe ser tolerable y agradable. Si aparece ardor, quemazón o enrojecimiento intenso, alejar la lámpara o terminar la sesión. Vigilar la piel cada 5 minutos.
  • Hidratarse antes y después de la sesión: la vasodilatación favorece la pérdida de líquidos.
  • Esperar al menos 30 minutos antes de aplicar frío o ducharse con agua fría sobre la zona.

El equipo debe colocarse sobre una superficie estable o usar un modelo con pie de ruedas si se va a mover entre pacientes. Tras la sesión, dejar enfriar la lámpara antes de guardarla.

Preguntas frecuentes

¿Qué beneficios tiene la lámpara de infrarrojos?

Produce vasodilatación local, aumenta el flujo sanguíneo en la zona tratada, relaja la musculatura y reduce la sensación de dolor. En fisioterapia se usa para preparar el tejido antes del masaje, aliviar contracturas y procesos crónicos de dolor articular y muscular. Es un tratamiento complementario, no una solución única.

¿Cuánto tiempo se debe poner la lámpara infrarroja?

Entre 10 y 20 minutos por sesión. La referencia clínica es alcanzar 40-45 °C en la zona durante al menos 5 minutos. En la primera aplicación es recomendable empezar por 10-12 minutos y aumentar progresivamente según tolerancia.

¿Qué distancia debe haber entre la lámpara y la piel?

Entre 40 y 60 cm para potencias de 100-150 W, y entre 50 y 75 cm para 250-300 W. La lámpara debe quedar perpendicular a la zona tratada. El calor tiene que ser agradable y nunca producir sensación de quemazón.

¿Qué potencia de lámpara necesito para uso doméstico?

Para uso en casa bastan 100-150 W. Los modelos de 250-300 W son típicos de consulta profesional porque cubren zonas amplias como la espalda completa y permiten trabajar a más distancia. La bombilla de repuesto debe coincidir con la potencia máxima admitida por el equipo.

¿Es buena la lámpara de infrarrojos para el dolor articular?

El calor superficial reduce el dolor articular crónico y la rigidez en procesos como artrosis o tendinopatías no agudas, al producir vasodilatación y relajar la musculatura periarticular. En procesos agudos con inflamación, calor local y enrojecimiento, el infrarrojo está contraindicado: en esa fase se aplica frío.

¿Es lo mismo luz roja que luz infrarroja?

No. La luz roja visible es la franja del espectro entre 620 y 750 nm; la radiación infrarroja terapéutica tipo A está entre 750 y 1.500 nm (no visible). Muchas lámparas terapéuticas emiten parte de luz roja visible junto con el infrarrojo, por eso se ven anaranjadas, pero el efecto de calor procede del infrarrojo, no de la luz roja.

Para complementar la termoterapia en consulta o domicilio, en el mismo cluster encuentras los equipos de termoterapia (parafina, hidrocollator) y las bolsas y compresas de frío y calor para aplicación directa. Para tratamientos eléctricos complementarios revisa la categoría de electroterapia, y para ver toda la sección de tratamiento por temperatura accede al padre termoterapia y crioterapia.

 
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